La BIBE (Brigada de Investigación del Banco de España) se creó en 1934 para luchar contra la falsificación de moneda. Hoy la integran una veintena de agentes de élite, que dependen del Cuerpo Nacional de Policía, aunque su base está en el edificio del Banco de España. Viajan mucho, pero uno de los jefes operativos, José María Jiménez, atiende a EL CORREO en medio de un atasco provocado por la nieve en Madrid.
-¿Por qué los billetes se falsifican más que las monedas?
-Porque la moneda vale muy poquito y es mucho el esfuerzo económico que tienen que realizar para que les compense. Nuestro trabajo, prácticamente el 90%, se vuelca en billetes, no hay métodos para controlar la moneda falsa.
-En los bancos, incluso en supermercados, hay máquinas para detectar billetes. Sin embargo, no hay forma de averiguar si un euro es auténtico, salvo acudir al Banco de España.
-Efectivamente, se está intentando implementar algún sistema de control de la moneda metálica porque está un poco dejada de la mano de Dios. No tiene apenas medidas de seguridad, a parte de los materiales, un cierto magnetismo en la fabricación, y poca cosa más. En contraposición, los billetes van cargados de medidas. Es bastante más fácil detectar a simple vista un billete malo, con una moneda necesitarías una máquina. Cualquier profano con sólo tocar y mirar un billete, sin necesidad de ningún instrumento, puede saber si es bueno.
-Los cambios van al bolsillo.
-Como el valor unitario de la calderilla es muy escaso, nadie hace caso. Vas a pagar un café en un bar, pones dos euros encima de la barra y el camarero ni mira, coge la moneda con la mano y la lleva a la caja. La gente no hace caso a las monedas. A mí me han colado una de esas liras turcas, que tienen el aspecto de la moneda de dos euros, o esas tailandesas que están entrando ahora a granel a través de los chinos. Son monedas legítimas en su país, pero aquí no valen nada. Sin embargo, tú las coges y te las metes en el bolsillo sin darte cuenta, no te fijas.
-¿Eso es un fraude más que una falsificación, no?
-Una estafa. En realidad te están estafando porque te dan una cosa a cambio de otra y encima te provocan un perjuicio económico.
-¿Por qué las de dos euros son las únicas que se copian?
-A igual trabajo, mayor beneficio, así de sencillo. Es la moneda de mayor valor unitario. No van a estar falsificando euros si con el mismo esfuerzo falsifican monedas de dos.
-¿Hay trucos para saber de forma rápida que un billete o una moneda está falsificado?
-Los billetes son fáciles de detectar. El Banco de España ha lanzado una campaña ‘Toque, mire, gire’, tres cosillas que combinándolas sabes si un billete es malo. Hay ciertas medidas de seguridad que se copian, pero otras de momento no se han podido imitar con suficiente eficacia. Por ejemplo, la tinta OVI (ópticamente variable). En los billetes de 50, 100, 200 y de 500, los de alta numeración, en la parte del reverso tienen el numerito que corresponde al valor facial del billete. Es una tinta morada que cuando lo giras cambia de color. Del morado pasa a una especie de verde olivo o marrón; es un cambio evidente que en un billete falso no se ve. Otra es el hilo de seguridad que va embebido y se aprecia al tacto, o la marca de agua. Los malos imprimen el reflejo para imitarlo, pero si lo tocas es liso, no rugoso, compruébalo.
-¿Cuáles son los billetes que más se falsifican?
-Los de 50, sobre todo, y los de 20, que es una cantidad intermedia y no se le presta tanta atención como a uno de 100 ó 500. Además, el coste de producción del billete falso con respecto al beneficio es en proporción, bueno.
-¿Saben cuánto les cuesta?
-Tienes toda la gama, desde el que hace billetes cutres con una impresora de chorro de tinta que son relativamente fáciles de adquirir y hasta baratas, hasta las mejores impresiones tipo ‘offset’ como los legítimos, que requiere una maquinaria, un especialista en artes plásticas, un tío que te haga la plancha… y sale bastante más caro el billete por unidad, se lo toman como una empresa, son costes de producción y para amortizarlo hacen tiradas grandes, cuanto mejor las hagan más temprano recuperan el dinero.
-Una de sus últimas operaciones se desarrolló en Colombia.
-En la brigada, como en cualquier Policía Judicial o de investigación, crimen organizado o estupefacientes, tenemos dos grupos operativos, y aparte, cumplimos una función en el extranjero. Como formamos parte de un espacio de moneda única para bastantes países de Europa, a través de Europol se hace una coordinación de actuaciones. Los billetes están catalogados de una forma unificada para que todos los países conozcan todas las falsificaciones del resto de Europa y del mundo. En esta tarea internacional entran en juego también países extraeuropeos como Colombia. Por desgracia, ha sido uno de los que más ha falsificado el dólar. Han visto el filón del euro, que está bastante fuerte, y han empezado a falsificarlo e introducirlo en España. Nosotros tenemos experiencia con colombianos desde hace años, y se van haciendo operaciones. En ésta se intervinieron doce millones de euros en billetes de 500 de una calidad intermedia-alta.
-Y dieron con la imprenta.
-Hay veces, las menos, que se consigue identificar al fabricante y llegar hasta la imprenta, o en el caso de la moneda, hasta el taller de acuñación, pero es muy difícil. En Sevilla se detuvo a una mujer china con 600 monedas de dos euros falsas que distribuía, pero no al productor.
-¿Es el euro más seguro que la peseta?
-Me atrevo a decir que sí, en cuanto a que tiene más medidas de seguridad. Los billetes y monedas de pesetas se hacían con una impresión de altísima calidad, una calcografía excelente, muy difícil de imitar. El euro es más moderno, se han aplicado las últimas técnicas, y en los concursos hubo cabezas pensantes de muchos países, por eso creo que el euro es mejor. De todas formas, nos están inundando de moneda falsa, hay mucha, tenemos trabajo para aburrir, no sólo en España sino en toda Europa, hay falsificaciones que proceden del Este y otras propias, sin ir más lejos, en Italia se están produciendo falsificaciones que tienen una calidad muy buena.
-¿Es del Este de donde más proceden?
-No, la falsificación del Este es de muy alta calidad, pero en número son más las que vienen de Italia, también hay mucha en España y Francia, pero de baja calidad.
JOSÉ MARÍA JIMÉNEZ INSPECTOR DE LA BRIGADA DE INVESTIGACIÓN DEL BANCO DE ESPAÑA (BIBE)