La Policía Local de Vitoria ha visto en los últimos días cómo se han intensificado las denuncias presentadas por personas que han sido engañadas con dinero de juguete. En concreto, billetes falsos de 50 euros que han sido ‘colados’ a distintos ciudadanos en sus transacciones diarias.
Hace dos semanas, lo denunció un taxista. Pero los sectores donde más incidencias se han registrado han sido en el comercio y la hostelería.
A finales de enero, un hostelero de Lakua estuvo a punto de ser víctima de la estafa, pero pudo detectarlo a tiempo. Los timadores «pagaron la consumición con dos billetes de 50, pero se notaba que no eran verdaderos», explicó el tabernero a EL CORREO. Tras la frustración del engaño, los responsables fueron arrestados por la Ertzaintza.
La circulación de dinero falsificado ha obligado a los comerciantes a extremar sus medidas de control. «Nos hemos tenido que hacer con un detector, que hasta ahora no lo habíamos necesitado», contaba ayer un minorista del centro de la capital.
El «tacto» lo delata
Desde el propio nacimiento del dinero -siglo VII antes de Cristo- existe la falsificación. En el Banco de España apuestan por mejorar las técnicas de impresión y renovar periódicamente los billetes para combatir la acuñación ilegal.
El ente monetario dispone de centros de análisis y hasta de una brigada de investigación que va a la ‘caza’ de los falsificadores. «No es muy difícil detectar los billetes falsos. Al tacto se percibe que no es legítimo, en cuyo caso hay que enviarlo aquí o llevarlo a la policía», indica un portavoz del Banco de España.
El emisor español lanzó una campaña bajo el lema ‘Toque, mire, gire’, con la finalidad de que cualquier persona pueda comprobar la autenticidad de un billete, sin necesidad de ser un experto. Una de las medidas más difíciles de copiar es la tinta utilizada en los billetes a partir de 50 euros. Estos disponen de una impresión OVI -ópticamente variable-, que produce un cambio en el color de las grafías de acuerdo al ángulo del que se mire.
Otra medida de seguridad prácticamente infranqueable es la marca de agua y el hilo de seguridad. Este filamento va incrustado a lo largo del billete, y es apreciable al tacto, por lo que si no se percibe el cambio de relieve, seguramente se tratará de una copia.