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Archivo de febrero de 2010

Detenido un hombre por pagar con billetes falsos en estancos de Bilbao

Las investigaciones comenzaron el pasado día 5 de febrero, cuando los responsables de tres estancos de Bilbao denunciaron que esa misma mañana un joven se llevó tabaco rubio de sus respectivos establecimientos pagando con billetes falsos.El timo consistía en entregar el importe exacto de los seis paquetes que pedía, un billete de 20 euros, que el autor del engaño daba “plegado”, y una moneda de 10 céntimos. Para cuando el comerciante se daba cuenta, el estafador se había dado a la fuga.La descripción facilitada por los denunciantes y las investigaciones llevadas a cabo por la Policía Municipal han permitido la localización y detención del presunto autor de las estafas denunciadas, que ha pasado a disposición judicial.

EFE

Cuenca. Detenidos hombre y mujer en Tarancón llevaban 5.400 euros en billetes falsos

Los hechos se produjeron el pasado miércoles, cuando los sospechosos circulaban en un vehículo por la travesía de Tarancón y fueron detenidos en una operación de control de vehículos y de personas que estaba llevando a cabo la Guardia Civil, según informó hoy la Subdelegación del Gobierno en Cuenca.Al procederse a inspeccionar el interior del vehículo los agentes descubrieron un sobre abultado que contenía una gran cantidad de billetes de 50 euros, lo que les hizo sospechar de su procedencia.Tras hacer las comprobaciones pertinentes constataron que se trataba de falsificaciones, ya que los billetes carecían de algunas medidas de seguridad con que tienen los de curso legal.Una vez constatado este extremo, los guardias civiles procedieron a la detención de los dos ocupantes del vehículo, una mujer de 38 años de edad que responde a las iniciales O.N. y el joven P.R.C., de 21 años de edad.Fueron puestos a disposición judicial junto con los billetes aprehendidos, mientras que la Guardia Civil continúa investigando para determinar la procedencia del material incautado y la posible implicación de los detenidos en hechos similares.

Cuidado con el directivo incansable. Puede esconder fraude interno en la empresa

Á. Guzmán.– La crisis ha disparado el número de billetes falsos en circulación, los intentos de fraude a las compañías de seguros, y otras picarescas. También, el fraude interno en las empresas. “El fraude es difícil de medir porque su propia naturaleza trata de esconder o disfrazar la realidad; sin embargo, refleja una serie de denominadores comunes en el entorno en el que se produce: laxitud de controles internos, profunda confianza en directivos o empleados antiguos, compromiso excesivo con el trabajo, estilo de micro‐gerencia, entre otras prácticas”, señala un informe de FTI Consulting, especializada en asesoramiento estratégico para empresas que se enfrentan a situaciones críticas para la continuidad de su negocio.

Según el estudio de esta consultora, el perfil del defraudador interno de una empresa también se repite con frecuencia. La amenaza de fraude suele esconderse detrás de “directivos con muchos años de trabajo en la empresa, aquellos sobre los que no es necesario instaurar sistemas de control porque son ‘de toda la vida, como de la familia”. También, entre los “directivos trabajadores incansables, son muy eficientes pero aún así la jornada normal no les alcanza para completar su trabajo, y prefieren renunciar a sus vacaciones y seguir trabajando (porque además de los intereses de la empresa tienen intereses personales, que no quieren que nadie descubra)”.

Un tercer perfil propenso al fraude interno en una empresa es el del directivo “samaritano”. “No buscan un beneficio propio, pero están tan comprometidos con los objetivos de su empresa, que apuestan por dar una imagen pública de salubridad económico‐empresarial (ficticia en algunos casos), por lo que inflan los resultados económicos, o camuflan los descalabros”.

También existen los directivos que aplican tácticas de “microgerencia, porque no confían en el talento de nadie, más que en el de ellos mismos… (y porque no quieren arriesgarse a que alguien les descubra…)”. Y por supuesto hay trabajadores dentro de las empresas “supuestamente leales y emprendedores, con ansias de dinero fácil, que no dudan en utilizar procedimientos más que dudosos e incluso ilegales para conseguirlo”.

A estos perfiles se suma el ansia por continuar ganando dinero aún cuando las circunstancias son adversas, como sucede en la situación actual. Este afán de lucro desmedido es el que está detrás de los escándalos espectaculares de fraude en las empresas, como Enron, WorldCom, Parmalat o el más reciente de Madoff. “Si la situación del mercado no hubiera restringido el acceso al crédito y los inversores no hubiesen requerido el retorno de sus fondos, quizás el modelo de Madoff hubiera continuado indefinidamente”, advierte Mariela Geier, directora general de FTI Consulting España.

La diversificación de los negocios de una empresa, con lo que supone de incremento del número de interlocutores y de aumento de la complejidad de las operaciones, y la globalización de la economía, hacen que sea muy difícil prevenir eficazmente los distintos tipos de fraude. Según Geier, “los Gobiernos y sus sistemas de regulación todavía no están a la altura del mercado financiero. La tecnología y las herramientas financieras avanzan más rápido que los entes reguladores, y eso genera oportunidades de fraude muy importantes, difíciles de contrarrestar”.

Por ello, es tan importante que las empresas asuman su parte de responsabilidad y tomen medidas para tratar de evitar el fraude interno que afectan directamente no sólo a su cuenta de resultados o a su cotización en Bolsa, sino también a su reputación corporativa. “Si el rol regulador del Estado no es suficiente, la empresa debe invertir más en su propia prevención de fraude”, apunta la directora de FTI Consulting en España. Y tratar de detectar las posibles brechas de seguridad dentro de la empresa, como la debilidad de los controles internos, que facilitan el robo de información, el efecto en la cuenta de resultados o en la cotización bursátil se puede arreglar. Pero el daño a la reputación de una empresa provocado por un fraude interno, sobre todo si es de un alto directivo, es bastante más difícil de reparar.