Empresa Distribuidores   Ayuda   Acceder a Detectalia
     965 470 915
 
Detectalia
 

Chango y Bruno son los alias de dos estafadores profesionales que pululan por Barcelona. Adivinar su engaño parece fácil: prometen a su víctima duplicar todo el dinero que les entregue mediante un complejo tratamiento químico. Ni más ni menos. Son muchos, sin embargo, los que han caído en la trampa. A punto estuvo de hacerlo un empresario del sector inmobiliario afincado en Girona que, en el último momento, se olió la estafa y alertó al Cuerpo Nacional de Policía (CNP), que ha detenido a los dos sospechosos.

En junio, Charles Casimir M. (Chango) y Felix Emeka O. (Bruno), ambos de origen subsahariano, contactaron con un empresario de Mataró (Maresme) que había puesto a la venta diversas propiedades inmobiliarias en Internet. Los tres se encontraron en un lujoso hotel de Pozuelo de Alarcón, en Madrid. Los arrestados explicaron al empresario un cuento chino: que recibían dinero de la Unión Europea "en negativo" y que disponían de una máquina capaz de duplicar los billetes.

Para ahuyentar cualquier clase de duda, Chango y Bruno quisieron hacerle una demostración práctica de su ingenioso método: introdujeron un billete de 50 euros y de curso legal entre dos recortes de papel tintado negro del mismo tamaño. Tras añadir unos polvos de color blanco y unos reactivos químicos, extrajeron dos billetes del mismo valor. Hay un pero: los billetes clonados de esta forma tenían números de series diferentes; es decir, que el proceso de duplicado no era tal.

350.000 euros de estafa

Chango y Bruno pretendían que el empresario les entregase 350.000 euros. Ellos multiplicarían esa cantidad como por arte de magia hasta conseguir un millón de euros. Una ganga. Su idea era concertar otra cita con la víctima, en la que se realizaría el proceso químico completo. Los detenidos pretendían aprovechar un descuido del empresario para cambiar los fajos de billetes buenos por otros del mismo tamaño que, sin embargo, carecerían de valor. Después, se marcharían sin más.

Pero la cita no se llegó a producir. El empresario dijo a Chango y Bruno que, por el momento, el negocio no le interesaba. En Barcelona, contó lo ocurrido a la comisaría de Mataró, que pasó a investigar el caso junto con el grupo 3 de la Unidad de Delitos Económicos y Fiscales (UDEF). Se pactó entonces que un segundo empresario, supuestamente interesado en cerrar el trato, se encontraría con ellos. Chango y Bruno no sabían que todo estaba ya planeado. Los agentes no tuvieron más que arrestarlos con las manos en la masa.

Esta noticia ha sido publicada el 16/08/2008.
Díselo a un amigo
Háblale a un amigo de esta noticia: